Además de las edificaciones en superficie, Viana cuenta con una tupida red de bodegas, caños y pasadizos bajo tierra, documentados desde la Edad Media, que conforman una segunda ciudad, ésta subterránea.

Los de Casa Armendariz están datados en el siglo XVIII tanto en el archivo municipal como en las parroquias de San Pedro: “Casa principal con sus prensas, bodega y rebodega de una calle a otra con diecisiete cubas”.

Hemos rehabilitado las antiguas bodegas para hacer un bodegón-sidrería, en el que tenga cabida una comida o cena más informal, cuidando al máximo la calidad de carnes y pescados en un ambiente plenamente original.

Un corredor lleva el nombre de Joanes, el brujo de Bargota, popular clérigo nigromante de 1500, cuyas historias aún recorren estas tierras.

El comedor-asador, La cieguita de Viana, que rememora a Endregoto, compañera del anterior.

Ofrecemos un sistema de conseguir que el chuletón esté en el punto exacto al gusto del comensal, ya que después de pasarlo por las brasas, se sirve con una cazuela de barro ardiendo a un lado, en la que cada uno puede dejarlo más tiempo para que su trozo esté más hecho, a su gusto.