El edificio actual data de 1727, año en que levantan la mansión de su mayorazgo los Lanciego y Eguílaz, procedentes de “El Villar de Álava”.

La fachada ostenta el escudo del Abad de Nájera y arzobispo de Méjico José Pérez de Lanciego, cuyos descendientes donaron el edificio al Hospital Municipal de Peregrinos de Nuestra Señora de Gracia.

En el siglo XIX el palacete es permutado por Agustín de Armendáriz, diputado, senador, ministro de la Gobernación con María Cristina e Isabel II y primer marqués de Armendáriz. La familia entroncará después con los Condes de Foxá.

Fue durante muchos años morada agrícola. De sus bodegas salieron caldos a concursar a Burdeos, y el trujal familiar dio excelente aceite, tanto es así que esos líquidos exquisitos dieron origen a la jota popular.