En los últimos años hemos visto como el número de nuestros clientes se ha reducido poco a poco. Sabemos que esto es debido a la situación económica; desgraciadamente, muchas personas tienen que sacrificar sus vacaciones para poder comer. Por esa razón se nos ocurrió una estupenda manera para poder incentivar a nuestros clientes potenciales a venir a nuestra casa rural. Preparamos una pequeña cesta con muchos detalles: entre ellos destacamos productos de cosmética natural, de aromaterapia, libros sobre Yoga y toda una serie de productos que inciten a la relajación.

La idea es que, en el momento en el que vean la cesta y toda esta relajación implícita, la asocien de forma inmediata con nuestra casa rural. Por esta razón, si se ven superados por el día a día y necesitan una buena manera para poder alejarse del estrés, saben que podrán contactar con nosotros y reservar en nuestras dependencias.

Para realizar esta estrategia de marketing nos pusimos en contacto con un psicólogo especializado que ya había trabajado durante mucho tiempo en este tipo de trabajo. Lo primero que nos recomendó es hacer un pequeño detalle al cliente.

El cerebro humano funciona de una forma muy curiosa: en el momento en el que recibimos un detalle sin haber dado nada a cambio, nos sentimos mucho más predispuestos a contratar los servicios o comprar los productos que nos puedan llegar a ofrecer.

Sin embargo, aquí no puede quedar la cosa ya que también tenemos que relacionar todos los artículos de la cesta de alguna forma con la idea de nuestro negocio. Este psicólogo nos recomendó decantarnos por productos desestresantes para que, cuando el cliente los viera, asociase la idea de relajación con nuestra casa rural.

Fue una idea tan buena que nuestra ventas empezaron a subir desde el momento de su aplicación.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *